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martes, 7 de junio de 2011

GRANDES Y PEQUEÑOS INVENTOS ESPAÑOLES

España ha sido siempre un país prolífico en inventos.

Aquí os traigo la primera parte de una lista con unos cuantos de esos “Grandes y pequeños inventos españoles”.

La Grapadora

En 1920 se fundó en Éibar (Guipúzcoa) una sociedad denominada “El Casco” , cuya inicial actividad se centró en la producción de revólveres, destinados principalmente a la exportación. A partir de 1929, la crisis económica mundial obligó a “El Casco” a reconvertirse, lo que hizo que, a mediados de los años treinta, sus socios fundadores lanzaran al mercado la grapadora, diseñada por ellos mismos (Juan Solozábal y Juan Olive).

El Afilalápices

El afilalápices llegó en 1945, creado por Ignacio Urresti. El primer modelo de éste tenía un peso de algo menos de kilo y medio, y parece una mezcla entre un molinillo de café y una cámara fotográfica de visor vertical.

La Bota

La Bota es originaría de Navarra. Es un recipiente flexible, de piel de cabra, que permite conservar el vino, llevarlo consigo y beberlo cuando a uno le apetezca echándoselo directamente al gaznate.

El Porrón

El porrón es originario de Cataluña, y se utilizaba para servir el vino en la mesa. De vidrio o cerámica, aún hoy se emplea como objeto más o menos decorativo o tradicional. Su nombre proviene de una variedad de pato buceador, cuya forma es semejante a la del porrón.

El Botijo

El botijo es una pieza de alfarería cuya utilidad es mantener fresca el agua, mediante su evaporación en la arcilla porosa de que está fabricado.


El Submarino

En 1859, el catalán Narcis Monturiol Isaac Peral , nacido en Cartagena en 1851. Su carrera profesional se inició en la Marina, aunque también ostentó el título de ingeniero. Sólo vivió cuarenta y cuatro años (pues lo mató un tumor cerebral), pero en ese tiempo tuvo oportunidad de introducir una invención que revolucionaría el mundo de la navegación: un buque submarino impulsado por energía eléctrica. La idea se centraba en diseñar y construir una nave de guerra, cuyo principal objetivo era poder disparar torpedos sin ser vista, protegida bajo la superficie de las aguas.

Así, el proyecto se inició en Cádiz en 1887. En menos de un año, el submarino fue botado con éxito. Fabricado en acero, sus características técnicas comprendían un peso de casi ochenta toneladas, autonomía de casi cuatrocientas millas náuticas (más de setecientos kilómetros), una eslora de veintidós metros, sistemas de inmersión y propulsión eléctricos, doble hélice, un tubo lanzatorpedos y capacidad para dos de estos ingenios, cuyo alcance se cifraba en unos doscientos metros. Por desgracia, la Marina española no juzgó el proyecto lo bastante interesante, y rechazó la construcción en serie del submarino de Peral. Además de este revolucionario invento, Isaac Peral fue padre de otras innovaciones, como el acumulador eléctrico que incorporaba el submarino, un tipo de ametralladora accionada por electricidad y un proyector lumínico. diseñó y construyó un buque sumergible impulsado manualmente. Pero esto no suponía ventaja alguna, hasta que, cinco años más tarde, incorporó a su nave un sistema de propulsión de vapor, el primero de la historia. También tiene mucha importancia la innovación de

El Cóctel Molotov

Curiosamente, el nombre de este cóctel es ruso, se desarrolló tal y como ha llegado hasta hoy en Finlandia en 1939, y fue inventado, en una variedad algo distinta, por el ejército republicano español, que lo utilizó durante la Guerra Civil . El cóctel español no es estrictamente un cóctel Molotov, aunque es similar y anterior al que crearon y utilizaron los finlandeses en su guerra de invierno contra la URSS. Molotov (que significa “martillo” en ruso) era el apodo del revolucionario, periodista y político Viacheslav Mijáilovich Skriabin , y su nombre ha quedado indisolublemente ligado al cóctel por ser responsable de la producción en masa de esta arma durante la Segunda Guerra Mundial . Su utilidad principal es la guerrilla urbana y el ataque con pocos medios a fuerzas superiores, propiciadas por su facilidad de elaboración.

El Autogiro

El ingeniero Juan de la Cierva inventó y construyó este tipo de aeronave en la década de 1920. El invento consiste en el fuselaje de un avión convencional, que dispone de una hélice frontal y un motor, y por encima del conjunto un rotor libre, que gira con la presión del aire generada durante el impulso horizontal del aparato, creando sustentación vertical. De este modo, el autogiro es capaz de prescindir de alas, o emplear unas muy simples. Un inicial problema con el que se enfrentó La Cierva consistió en superar la inercia de rotación que inducía el rotor (hoy evitada en los helicópteros mediante un pequeño rotor de cola o dos rotores contrarrotantes). Esta particularidad del rotor del autogiro, propiciada por girar siempre en un mismo sentido, la venció el ingeniero mediante un sistema de articulación que permitía al rotor inclinarse según las necesidades del vuelo. Además, este método permite maniobrar el aparato sin timones de dirección ni alerones.

El Arcabuz

Fue el primer “cañón” portátil, aunque el vocablo arcabuz proviene del holandés, y significa “cañón de gancho”. Se inventó hacia 1450, siendo la primera vez que era posible para un solo hombre transportar y disparar un cañón. El que se tratara de un arma portátil no debe confundirse con que pudiera dispararse a pulso. Los primeros arcabuces disponían de un soporte, como las grandes ametralladoras actuales. La pólvora se cargaba por detrás de la bala, y el proceso era tan lento y complejo que se disponían alabarderos en torno a los arcabuceros para protegerlos en combate mientras efectuaban las recargas. Poco a poco, el arcabuz fue perfeccionándose y aligerándose, hasta que llegó a ser posible dispararlo apoyándolo en el hombro. Para la segunda mitad del siglo XVI, el arcabuz se transformó en el mosquete, cuyo disparo era más potente y efectivo.

El Chupa Chups

Innovación sencilla donde las haya: un palo hincado en un caramelo. Pero el chupa chups supuso una revolución en el mundo de estas golosinas. Con el palito, los niños podían comerse el caramelo con menor riesgo de atragantarse o de mancharse. Eel personaje de la televisión llamado Kojak popularizó universalmente el chupa chups, que llegó incluso a consumirse en el consejo supremo del partido comunista chino. Corrían los años cincuenta y España empezaba a recuperarse del desastre de la Guerra Civil. En este marco, Enric Bernat , un empresario con visión y ambición, que provenía de una estirpe de confiteros cuyo abuelo fue el primero en fabricar caramelos en España, tuvo la idea feliz de ponerle el palito al caramelo. La primera de estas golosinas, con palo de madera, apareció en 1958, y se comercializó al precio de una peseta, lo que no era especialmente barato. La sociedad se denominó inicialmente Granja Asturias, S.A.; aunque pronto –en 1964–, y visto ya el éxito del producto, cambió a su nombre actual: Chupa Chups, S.A. La difusión mundial del chupa chups comenzó enseguida. En los años setenta se comercializaba en países como Estados Unidos, la Unión Soviética, Japón, Alemania, México o Australia. Hoy día, sus ventas llegan a ciento setenta países, es decir, prácticamente a todo el mundo.

La Fregona

Este invento lo ideó un ingeniero y oficial del Ejército del Aire, llamado Manuel Jalón Corominas , en 1956. La primera fregona se probó con éxito en Zaragoza. Consistía en un palo de escoba que, en su parte inferior, disponía de un penacho de fajas de algodón (la mopa). Estas fajas se escurrían en un cubo con unos rodillos que se accionaban por medio de un pedal. A partir de entonces se fue perfeccionando hasta que en 1965 empezó a fabricarse en plástico y con la apariencia que a todos nos es familiar. Manuel Jalón llegó a exportar su invento a más de treinta países y las ventas alcanzaron los tres millones de unidades al año.

El Cigarrillo

Aunque el tabaco es una planta originaría de America, y también lo es el modo básico de liar sus hojas en forma de “canutos”, o cigarros puros, el cigarrillo es un invento genuinamente español. Se debe a los mendigos de la ciudad de Sevilla, que en el siglo XVI empezaron a aprovechar los desperdicios del tabaco y a liarlos en finas hojas de papel de arroz. Pero no fue hasta 1825 cuando los cigarrillos empezaron a ser empaquetados y comercializados. Las primeras cajetillas manufacturadas iniciaron su venta en 1833, de la que data también el nombre de “cigarrillo”. La primera cajetilla comercial, de veinticinco unidades, tenía por nombre “Cigarrillos Superiores”. A partir de 1887, la venta de este producto estuvo monopolizada por la Compañía Arrendataria de Tabacos, antepasado de la famosa Tabacalera, ahora convertida en el grupo Altadis.

Segunda entrega de la lista de algunos de los “Grandes y pequeños inventos españoles

La Guitarra

La guitarra nació en España hacia el siglo XIII, como una variante de la vihuela. A diferencia de ésta, que contaba con seis cuerdas dobles, la guitarra antigua tenía tres cuerdas dobles y una sencilla, que servía para obtener las notas más agudas. Su difusión principal fue entre las clases bajas, mientras que la vihuela gozó de popularidad entre las altas. Incluso se dice que Felipe II tocaba la vihuela y era gran aficionado a la música, lo que ocultaba porque sentía vergüenza en aquellos tiempos de sobria seriedad. La difusión mundial de la guitarra comenzó en el siglo XVI. También fue llevada a América por los conquistadores españoles. Su diseño actual data del siglo XVIII. La guitarra eléctrica, heredera de la española en su sentido básico y fundamental, fue inventada por el norteamericano Les Paul . Aunque no es instrumento habitual de la orquesta, la guitarra también se ha utilizado en la música clásica. La llamada “guitarra clásica” se popularizó a través de la obra de los compositores Fernando Sor (que fue llamado en Francia el Beethoven de la guitarra) y Francisco Tárrega , aunque su difusión más universal se debe al célebre guitarrista Andrés Segovia .

El tren TALGO

El archiconocido Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol fue el más ligero –como su nombre indica– de su época y uno de los más seguros. Su bajo centro de gravedad y la articulación entre vagones –también como su nombre indica– lo hicieron muy apreciado y popular, no sólo en España, sino en otros diversos países, como los Estados Unidos, donde circula actualmente un buen número de vagones del Talgo. Alejandro Goicoechea nació en la provincia vasca de Vizcaya y fue ingiero militar. Al servicio de la compañía de ferrocarril entre León y Bilbao fue concibiendo su tren, que empezó a desarrollar en 1936. Financiado por José Luis Oriol , el primer modelo de Talgo apareció en 1942, aunque el modelo llamado Talgo III, de 1964, fue el que obtuvo difusión internacional. Los modernos trenes de este tipo alcanzan los doscientos kilómetros por hora en vía convencional, gracias a un sistema que compensa la escasez de peralte en las curvas.

El Agua de Lavanda

Las sustancias utilizadas como perfumes, y los perfumes como tales, tienen un origen que se pierde en la distancia de los siglos. De hecho, un perfume es básicamente algo que huele bien, en contraposición a algo que huele mal. En este sentido, los aromas agradables de flores y plantas quizá se convirtieron en las primeras sustancias empleadas como perfumes; luego vinieron las sustancias de origen animal, como el almizcle o el ámbar gris. La colonia, o más propiamente, el agua de colonia, es un tipo de perfume inventado por un italiano, Juan María Farina , que vivía en la ciudad alemana de Köln (Colonia, en italiano y español), por lo que le dio ese nombre a su creación. Se trataba de un perfume compuesto de romero, neroli, bergamota y limón. Hoy en día es mucho más popular que los perfumes tradicionales, más densos y olorosos. En esta lista de perfumería, llegamos a un invento español: el agua de lavanda, lanzada al mercado en 1925 por la empresa catalana Puig. Esta casa, nacida en 1914, se dedicó al principio a la importación de perfumes franceses, pero la ambición de Antoni Puig i Castelló , su fundador, miraba más lejos que ser un simple intermediario. A través de distintos formatos de envasado, el agua de lavanda se exporta hoy a más de ochenta países, siendo un perfume muy apreciado en el mundo entero. Hay que reconocer su contribución al diseñador André Ricard , responsable de los envases de la firma y ganador del Premio Nacional de Diseño.

El Mus

El mus es el más popular entre los juegos de cartas que se juegan en España. Su origen es vasco, y se juega en dos parejas de dos jugadores cada una. El origen de su nombre hace referencia a la boca, pues la importancia de los gestos es capital en el mus. Lo más curioso es que los jugadores de mus toman como parte del juego la jactancia de su calidad, aunque todo sea en broma, y rara vez se apueste dinero, sino alguna prenda, como unas copas o una comida. El arte de engañar, del disimulo, convierten al mus en un juego distinto a todos los demás.

El Futbolín

El juego del futbolín lo inventó Alejandro Campos , llamado Finisterre, con el objeto de dar ilusión a los niños mutilados durante la Guerra Civil. Como estos niños no podían jugar al deporte nacional, Campos construyó para ellos un juego de tablero con varillas metálicas y figuras de madera pintadas, en el que se simula un partido de fútbol con un balón también de madera.

El Galeón

El comercio y la guerra impulsaron el desarrollo náutico en el siglo XVI. A mediados de ese siglo surge en España el galeón, un buque mayor que una galera pero igualmente maniobrable que ésta. Los primeros galeones tenían una eslora de unos cincuenta metros y un desplazamiento bruto de más de trescientas toneladas. La arboladura constaba de tres palos, con velas cuadradas y latinas. Con el paso del tiempo, el galeón adquirió mayor envergadura, llegó a desplazar hasta casi mil toneladas y se le incorporó un cuarto palo. Sus bodegas eran aprovechables al máximo, pues se rellenaba todo el espacio disponible de modo que la carga estuviera bien compensada. La vigencia del galeón se extendió a lo largo de todo el siglo XVII, aunque fue evolucionando hacia navíos mayores, menos ornamentados, de superior eficacia y con más cañones.

El Laringoscopio

Manuel Vicente García inventó en 1854 el laringoscopio. Curiosamente no era un médico, sino un barítono y profesor de canto obsesionado con que sus discípulos aprendieran a respirar correctamente. Sus ansias de comprender el modo de funcionamiento de la faringe, le hizo desarrollar un aparato para poder visualizarla sin necesidad de una bisección (lo que, por otro lado, hubiera estado mal visto en personas vivas). Como García trabajaba en Londres desde 1848, ya que desempeñaba el puesto de profesor en la Real Academia de Música, presentó la memoria del laringoscopio y de los resultados obtenidos en su investigación ante la Royal Society en 1855, un año después de haberlo inventado. Lo cierto es que no consiguió despertar el interés de los estirados sabios ingleses, pero tuvo la enorme suerte de que sí llamó la atención de un aplicado médico alemán, llamado Ludwig Türck, que empezó a usarlo para exploraciones en el Hospital General de Viena.

El Telekino

El ingeniero cántabro Leonardo Torres-Quevedo fue un prolifero. Además de un dirigible que lleva su nombre, la máquina taquigráfica, diversas máquinas de escribir, el llamado “proyector didáctico” y un sistema de teleférico que se utilizó para unir Canadá y los Estados Unidos por encima de las cataratas del Niágara (todavía en uso hoy día), su mayor fama la obtuvo por su invento, de 1903, más importante: un aparato al que llamó “telekine” o “telekino”, que permitía controlar mediante ondas hertzianas a otro aparato lejano. Un radiocontrol, precursor también del mando a distancia. El título de la patente presentada por Torres-Quevedo, con el número 31.918, fue: “Un sistema denominado Telekine para gobernar a distancia un movimiento mecánico”. Este invento partió de una necesidad o un deseo: no arriesgar vidas humanas en las pruebas de su dirigible. El telekino funcionaba por medio de ondas hertzianas, de modo que cada señal hacía avanzar un paso a una rueda dentada. En función del número de señales, por medio de un conmutador, el aparato realizaba la maniobra que le era ordenada. Contaba además este invento con un sistema de seguridad que impedía la pérdida de la aeronave en caso de avería.

La Calculadora Digital

Leonardo Torres-QuevedoCharles Babbagearitmética de coma flotante. Con esta invención, Torres-Quevedo se adelantaba veinte años a la computadora digital electromecánica. Otro derivado de sus estudios fue un aparato que se conoce como “El Ajedrecista” dedicó grandes esfuerzos a estudiar las nuevas posibilidades que ofrecía la electromecánica. Comprendió que las máquinas podían desarrollarse mucho más de lo que se suponía, con la integración de diversas técnicas, para alcanzar fines totalmente novedosos. En 1914 escribió una obra fundamental en el campo de la Automática, palabra que él mismo introdujo en España. Esta obra, publicada tanto en nuestro país como en Francia, se tituló “Ensayos sobre Automática”, y en ella Torres-Quevedo entroncaba con los importantes trabajos de (el verdadero precursor de la computadora). Desde el punto de vista práctico, diseñó una máquina de calcular capaz de almacenar dígitos decimales, realizar operaciones binarias y comparar cantidades. Esto lo hacía gracias a elementos electromagnéticos, y estaba controlada por medio de un programa de sentencias fijas. Este programa estaba almacenado sobre un conjunto de regiones conductoras en la superficie exterior de un cilindro rotante. Esta “memoria”, tal y como la podríamos denominar hoy, incluía la primera formulación mundial de la , que pasó por varias versiones y se considera la primera contribución al campo de la inteligencia artificial.

El Dirigible Semirrígido

Los más famosos dirigibles han sido y siguen siendo los ideados por el conde alemán Ferdinand von Zeppelin , cuyo primer modelo se construyó en 1900. Eran de tipo rígido, con una estructura interna que se mantenía estable con independencia del gas que con tuviera. Su mayor ventaja sobre un globo flexible estribaba en la superior gobernabilidad y estabilidad en vuelo, pero había también inconvenientes: su rigidez lo hacía imposible de transportar en tierra, disminuyendo su versatilidad de utilización, y resultaba más frágil que los globos sin armazón. Para evitar estos problemas, y teniendo en cuenta el gran interés militar en ese tipo de aeronaves, Leonardo Torres-Quevedo puso en marcha su cacumen. En 1902 presentó su idea en las academias de ciencias de Madrid y París. En su dirigible, Torres-Quevedo había evitado una estructura rígida, pero conseguía esa característica tan idónea en vuelo mediante un sistema interior de cables flexibles que dotaban al aparato de rigidez por medio de la presión del gas de hinchado. El Ejército le prestó inicialmente su apoyo y pudo construir un primer modelo (el España) en 1905, en el Servicio de Aerostación Militar de Guadalajara. Pero el proyecto no cuaja del todo y Torres-Quevedo se ve obligado a irse a Francia, donde la compañía Astra le compra la patente y empieza a producir sus dirigibles. A partir de 1913, varios aparatos nutren los ejércitos inglés y francés, donde realizaron labores de protección naval y reconocimiento. Durante la Primera Guerra Mundial incluso competirán con los fabricados por Zeppelín.

La Navaja

Tal y como la conocemos hoy, la poco aristocrática navaja tuvo su nacimiento a finales del siglo XVI: con hoja afilada únicamente en uno de los lados, acabada en punta y normalmente algo curva, pero sobre todo con un mecanismo que permite girar a la hoja para quedar oculta en el interior del mango. Sus orígenes están diluidos en la leyenda. Se dice que apareció a causa de unas leyes emitidas por el emperador Carlos V , que impedían en España llevar espada a quienes no pertenecieran a la nobleza. Además, una espada era un arma cara e incómoda de llevar encima a todas horas. Así, a partir del siglo XVII la difusión de la navaja fue en aumento, hasta hacerse sumamente popular. Desde España fue difundiéndose por el Mediterráneo, primero hasta Italia y Francia, y después por el resto de Europa hasta llegar a Alemania e Inglaterra, sin olvidar que también lo hizo a Portugal y Marruecos.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado lo de los inventos, no sabía que el submarino era español. Pero no me ha gustado que el cigarrillo fuera de Sevilla. ¡Kissitos!

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  2. YA SABES ...
    NADA DE FUMAR, NUUUUUUUUUUUUNCAAAAAAAAAAAA.
    NO SMOKING!!!!!!!!!!!!!!
    KISSITOS

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